Erosión, inundación y urbanismo: Los 14 puntos en riesgo para Greenpeace en Fuerteventura
La organización ecologista identifica en su informe anual zonas sensibles en Pájara, Tuineje, Puerto del Rosario y La Oliva, la mayoría por erosión de la costa, inundación, o impactos urbanísticos. En Canarias, los proyectos en el punto de mira de Greenpeace siguen siendo Cuna del Alma, Under Water Garden o Veneguera
Fuerteventura figura en el nuevo informe Destrucción a Toda Costa 2026, presentado este jueves por Greenpeace, con 14 puntos de la isla señalados por la organización ambiental.
Greenpeace identifica principalmente los riesgos acumulado de la erosión en las playas, la inundación de localidades costeras, y conflictos urbanísticos en el norte de la isla. La organización ecologista internacional sitúa entre las zonas más expuestas tramos del sur y del norte de la isla, y menciona de forma específica a Playa Blanca, en Puerto del Rosario, en la categoría de pérdida del 100% de superficie de playa.
Inundación y erosión de norte a sur en Fuerteventura
Según el mapa publicado en su web, los enclaves identificados en Fuerteventura por impactos del cambio climático (inundación y erosión) se reparten entre varios municipios. En Pájara aparecen Playa del Matorral y Playa de Sotavento de Jandía. En Tuineje, Tarajalejo, Giniginamar y Gran Tarajal. En Puerto del Rosario, el tramo comprendido entre el muelle capitalino y Las Salinas. Y en La Oliva, el Parque Natural de las Dunas de Corralejo y el tramo entre Playa del Castillo y Caleta del Marrajo, en El Cotillo.
La lectura más probable de varios de esos puntos, a la vista de las categorías empleadas por Greenpeace, es que la organización advierte del efecto que pueden tener la subida del nivel del mar, los temporales y la erosión sobre zonas habitadas o muy transformadas del litoral insular. En enclaves del sur como Costa Calma o Sotavento, y también en sectores de Corralejo, esa referencia parece apuntar sobre todo a la regresión o retirada de arena en playas especialmente expuestas al oleaje y a la dinámica costera.
Conflictos urbanístico históricos del litoral majorero
En paralelo, el informe añade tres referencias de carácter urbanístico en La Oliva. Por un lado, cita el proyecto impulsado por Hesperia en Corralejo. Por otro, vuelve sobre la situación de los hoteles Oliva Beach y Tres Islas, dentro del entorno de las dunas. Y, además, menciona la ampliación del puerto de Corralejo, cuestionada desde hace tiempo por colectivos ecologistas por sus posibles efectos sobre espacios protegidos.
Greenpeace vuelve a incidir en conflictos históricos del litoral majorero, como son los complejos turísticos RIU de las Dunas de Corralejo, levantados hace décadas. En otros casos, se refiere a los dos hoteles de la cadena Hesperia que se tramitan en Corralejo, aunque en este caso no afectan al litoral y están ubicados en zona urbana.
La propia selección de ejemplos también refleja una mirada general sobre Canarias, propia de una organización internacional, que no siempre entra en el mismo nivel de detalle que los colectivos ecologistas de ámbito canario o insular, más centrados habitualmente en la tramitación concreta de cada expediente y en las singularidades locales de cada enclave.
Con todo, el documento sitúa a Fuerteventura dentro del mapa canario de la vulnerabilidad costera y refuerza una advertencia ya presente en otros debates públicos de la isla: la exposición de determinados tramos del litoral a la erosión, al retroceso de playas y a los daños asociados a temporales y oleajes.
A partir de ahí, Greenpeace defiende que las administraciones prioricen soluciones basadas en la naturaleza, frenen nuevas presiones urbanísticas en zonas sensibles y planifiquen la adaptación de la costa con criterios científicos.
Greenpeace alerta de una costa canaria cada vez más expuesta
Greenpeace sostiene en su informe Destrucción a Toda Costa 2026 que Canarias pierde cuatro kilómetros de costa natural al año por la artificialización del litoral y por el avance del mar. La organización advierte además de que las construcciones ilegales en el dominio público y lo que define como un proceso de desregulación normativa amenazan la integridad de la costa del archipiélago.
En su diagnóstico, la entidad ecologista señala que unos 150 kilómetros de costa canaria se encuentran bajo riesgo inminente, en un contexto de presión humana y cambio climático. El informe parte de proyecciones científicas que estiman una subida del océano cercana al metro a finales de siglo y sitúa en un mapa los 18 puntos más críticos del litoral isleño.
Greenpeace añade que actuaciones como las escolleras artificiales o la reparación de paseos marítimos tras los temporales suponen, a su juicio, un parche cada vez más caro y menos duradero, frente a las llamadas soluciones basadas en la naturaleza.
En Canarias, los proyectos en el punto de mira de Greenpeace siguen siendo Cuna del Alma, Under Water Garden o Veneguera.