Adiós a Carlos Hernández, periodista y corresponsal de guerra que rescató la memoria de los campos franquistas

Carlos Hernández en su entrevista con Fuerteventura Digital en Tefía, en junio de 2025.
Fuerteventura Digital guarda un recuerdo especial de una gran figura del periodismo español, que atendió a este medio en la antigua Colonia Penitenciaria de Tefía. Dejó para el recuerdo de la profesión su humanidad y compañerismo tras la muerte de José Couso en la Guerra de irak, y dedicó sus últimos años a investigar sobre los campos de concentración franquistas, incluidos los de Canarias

 

Este martes 3 de febrero, la profesión del periodismo lamentó la pérdida de Carlos Hernández de Miguel, a los 57 años de edad. Fue un periodista comprometido, de los que informan, pero también de los que se involucran.

Como corresponsal en la Guerra de Irak para Antena 3, quedará para el recuerdo de la profesión el momento en el que se duplicó para cubrir las conexiones de Telecinco, tras el ataque del ejército estadounidense al Hotel Palestine que acabó con la vida del cámara José Couso.

En Fuerteventura Digital dejó un pequeño legado que este medio recuerda con especial cariño. En su paso por Tefía muy poco después de la refundación de este medio, en junio de 2025, ofreció ua clase de historia y de periodismo en la que fuera la antigua Colonia Agrícola Penitenciaria.

Allí relató los testimonios sobre las penurias sufridas por los presos de la instalación franquista, activa durante doce años, hasta 1966, y que fue el destino de cientos de personas consideradas por el régimen como “parásitos” o “indeseables”. Al menos, un 10% de los internos, unas treinta o cuarenta personas, fueron homosexuales castigados por la Ley de Vagos y Maleantes



Para Carlos Hernández, Tefía no fue una anécdota, sino la constatación tardía de que en Canarias, donde no hubo frente de guerra, la represión fue “exactamente igual de salvaje”.

Hernández de Miguel documentó la represión a ciudadanos españoles en dos libros: Los últimos españoles de Mauthausen, en el que dio voz a los supervivientes del horror nazi, y Los campos de concentración de Franco, una investigación que se adentró en cerca de 300 campos en suelo español, incluidos cinco en Canarias (La Isleta, Gando, Los Rodeos y los tardíos de Puerto del Rosario).

Como explicó en una entrevista con este medio, su acercamiento a la memoria histórica no fue fruto del azar, sino de una deuda personal. Descubrir que su tío fue uno de los miles de españoles deportados al campo nazi de Mauthausen fue la chispa que le llevó a emprender ese camino en la última etapa de su carrera.

Fuerteventura Digital traslada sus más sentidas condolencias a familiares, amigos y compañeros.

Descanse en paz.