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La lapa majorera, en estado crítico: cómo y por qué ya solo sobrevive en Jandía

La lapa majorera desaparece de Lobos y del norte y este de Fuerteventura. Según el último estudio de la ULL, la población superviviente en Jandía es demasiado pequeña para asegurar su reproducción. El marisqueo es un factor que siguen citando los científicos, aunque ahora aparecen más causas de tipo ambiental

Marisqueo de lapas en Fuerteventura | ©Fuerteventura Digital. 2023.
Marisqueo de lapas en Fuerteventura | ©Fuerteventura Digital. 2023.

La lapa majorera (Patella candei), que popularmente puede reconocerse en Fuerteventura como una "lapa seca" o "asoliada", está en una situación crítica y en riesgo de desaparecer de Fuerteventura y, por tanto, de Canarias.

Lapas majoreras, en una imagen de la ponencia sobre su conservación en la Conferencia Atlántica de Medio Ambiente (Cabildo de Fuerteventura, 2014).
Lapas majoreras, en una imagen de la ponencia sobre su conservación en la Conferencia Atlántica de Medio Ambiente (Cabildo de Fuerteventura, 2014).

Un estudio reciente liderado por investigadores de la Universidad de La Laguna concluye que la especie ya ha desaparecido del islote de Lobos y de las costas norte y este de Fuerteventura. Si desde el año 2015 ya estaba considerada en las islas como una especie en peligro de extinción, transcurridos más de diez años, la situación ha empeorado considerablemente. 

De localizarse en aquel entonces en las zonas norte y este de Fuerteventura, y en el Islote de Lobos, este último estudio concluye que esta especie protegida ya solo solo persiste en una pequeña población al sur de la península de Jandía. Aunque en este último reducto se ha registrado cierto aumento del número de ejemplares, los investigadores consideran que la población continúa siendo demasiado reducida para garantizar un éxito reproductivo suficiente.

Las causas de este grave retroceso no pueden atribuirse a un único factor. La bibliografía científica señala desde hace años la presión histórica del marisqueo y la recolección, a la que se suma ahora la vulnerabilidad derivada del reducido tamaño y aislamiento de las poblaciones.

Reducción de la población de lapa majorera entre 2002 y 2014.
Reducción de la población de lapa majorera entre 2002 y 2014.

No solo el marisqueo, también el calentamiento afecta a la lapa majorera

El nuevo estudio incorpora además factores ambientales: el análisis de las temperaturas del aire y de la superficie del mar muestra una tendencia de calentamiento durante las últimas décadas, que los investigadores consideran una posible presión adicional sobre la especie.

El conocimiento tradicional del marisqueo en Fuerteventura aporta, sin embargo, un matiz interesante. Entre los mariscadores conocedores del litoral se ha distinguido tradicionalmente la lapa majorera de otras lapas más apreciadas para el consumo.

Marisqueo de lapas en Fuerteventura | ©Fuerteventura Digital. 2023.
Marisqueo de lapas en Fuerteventura | ©Fuerteventura Digital, 2023.

Según la Universidad de La Laguna, la lapa majorera es una especie emblemática de Canarias que habita en las zonas de mareas. Al quedar expuesta al aire durante la marea baja, se vuelve extremadamente susceptible a la presión marisquera, su principal amenaza.

Lo que más llama la atención de los resultados es que, a pesar de que en 2015 se instauró un plan de recuperación (Decreto 161/2015, BOC 136) que estableció áreas de conservación prioritarias y la prohibición total de su recolección, este estudio demuestra, mediante una comparación histórica con datos publicados en las últimas décadas, que su estado no ha mejorado.

Lapa majorera (Patella candei), en una imagen de ECOMAR difundida por la ULL.
Lapa majorera (Patella candei), en una imagen de ECOMAR difundida por la ULL.

El Plan de Recuperación aprobado por el Gobierno de Canarias sitúa a la Patella candei en los horizontes superior y medio del mesolitoral y la incluye entre las denominadas "lapas de sol". Esto coincide con la descripción tradicional de una lapa "seca" o situada más hacia tierra.

Conviene introducir un matiz: no vive propiamente fuera del alcance del mar. Continúa siendo una especie intermareal, cubierta periódicamente por las mareas, pero permanece más tiempo expuesta al aire que las lapas de las franjas inferiores


Evitar capturar la lapa seca y picuda (con matices)

Con los matices que requiere una identificación únicamente visual, la lapa majorera se reconoce por su concha relativamente alta, cónica o “picuda”, frecuentemente de aspecto blanquecino y erosionado. Popularmente se considera además una lapa de carne más dura y de menor sabor, algo que se atribuye a que permanece más tiempo “seca” o “asoliada”, expuesta al aire y al sol. Aunque la valoración gastronómica forma parte del saber popular, y no hay estudios científicos que constaten que sabe peor.

La bibliografía científica disponible sí concuerda con el saber popular en cuanto a su hábitat y morfología. La Patella candei está asociada a las zonas superiores del intermareal, donde permanece durante más tiempo fuera del agua que las lapas situadas en niveles inferiores. Los estudios científicos también describen su característica concha alta y cónica.

Características de la lapa majorera. Fuente: Conferencia Atlántica de Medio Ambiente (Cabildo de Fuerteventura, 2014).
Características de la lapa majorera. Fuente: Conferencia Atlántica de Medio Ambiente (Cabildo de Fuerteventura, 2014).

Esa posición relativamente elevada en la costa puede hacerla más accesible y permitir su recolección sin necesidad de acercarse tanto al rompiente, circunstancia que podría incrementar su vulnerabilidad frente al marisqueo, particularmente, cuando quien recolecta desconoce la especie. La explotación humana aparece, de hecho, como una de las presiones históricas señaladas reiteradamente por los científicos.

Paradójicamente, estas circunstancias podrían ayudar a entender dónde y cómo ha conseguido sobrevivir la especie, ya que este último estudio de la ULL sitúa el último reducto de Patella candei en sectores del sur de Jandía fuertemente expuestos al oleaje.

Los propios investigadores plantean que esas condiciones pueden estar proporcionando cierta protección: cuanto más difícil y peligroso resulta acceder a la roca por la fuerza del mar, menor puede ser la presión de recolección. De esta forma, uno de los últimos refugios de la llamada “lapa seca” podría encontrarse, precisamente, allí donde el mar hace más difícil llegar hasta ella.

Otras especies de lapas, distintas a la majorera. Fuente: Conferencia Atlántica de Medio Ambiente (Cabildo de Fuerteventura, 2014).
Otras especies de lapas, distintas a la majorera. Fuente: Conferencia Atlántica de Medio Ambiente (Cabildo de Fuerteventura, 2014).

La ULL constata que la lapa majorera ya sólo está en Jandía 

La distribución de la lapa majorera (Patella candei) en Canarias ha quedado reducida a una población relicta en el sur de la península de Jandía. Los muestreos realizados en 2022 no localizaron ejemplares en el islote de Lobos ni en los sectores norte y este de Fuerteventura, donde había sido documentada anteriormente.

La situación fue adelantada por EFE tras consultar un estudio publicado en 2026 en la revista científica Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems. El trabajo, liderado por la Universidad de La Laguna, compara los últimos muestreos con los registros recopilados durante las décadas anteriores y considera "crítico" el estado de la especie en Canarias.

La investigación forma parte de la tesis doctoral de Marina Aliende-Hernández, dirigida por José Carlos Hernández y Beatriz Alfonso. También participa Jorge Núñez, investigador que realizó en 1994 algunos de los primeros muestreos utilizados para reconstruir la evolución de la población.

Según ha constatado Fuerteventura Digital mediante la consulta del nuevo artículo y de la bibliografía científica precedente, el deterioro no constituye una advertencia aislada. Los trabajos publicados durante más de una década muestran una contracción progresiva de la distribución de la lapa y cuestionan la eficacia de las medidas aplicadas hasta ahora.

Un aumento insuficiente en Jandía

El estudio detecta un aumento del número de ejemplares en el sur de Jandía respecto a evaluaciones anteriores, así como lapas de diferentes tamaños. Sin embargo, los investigadores no interpretan este resultado como una recuperación consolidada.

La abundancia continúa siendo extremadamente reducida y, según los autores, podría ser insuficiente para garantizar el éxito reproductivo. Las lapas liberan sus células reproductoras al agua, por lo que la fecundación depende de que exista un número suficiente de individuos maduros y próximos entre sí. Cuando la densidad cae demasiado, la reproducción puede fracasar aunque todavía sobrevivan algunos ejemplares.

El litoral donde persiste la población está sometido a un fuerte oleaje durante buena parte del año. Los investigadores plantean que esta circunstancia podría estar funcionando como una protección indirecta, al dificultar el acceso de quienes recolectan lapas. Se trata, no obstante, de una hipótesis y no de una relación causal demostrada.

Protección legal sin recuperación biológica

La recolección ha sido identificada reiteradamente como una de las principales presiones sobre la especie. Al vivir en el intermareal rocoso, las lapas quedan expuestas durante la bajamar y pueden ser retiradas directamente de las rocas.

En 2015 entró en vigor un plan de recuperación que estableció zonas prioritarias de conservación y prohibió completamente su captura. Sin embargo, la comparación histórica incluida en el nuevo estudio indica que estas medidas no han sido suficientes para detener la regresión general.

Esta conclusión ya había sido anticipada por un artículo publicado en 2015 en Biological Conservation. Aquel trabajo describía las poblaciones de Fuerteventura como próximas a la extinción y advertía de que la protección formal y la prohibición de captura no garantizaban por sí solas su recuperación.

Los autores proponían entonces medidas más activas, como establecer poblaciones en lugares sometidos a vigilancia efectiva o estudiar translocaciones de ejemplares. También advertían de que el aislamiento de una zona no asegura necesariamente su protección, pues algunas poblaciones situadas en espacios remotos ya habían desaparecido.

El calentamiento, un posible factor adicional

El trabajo publicado en 2026 analiza también la evolución de la temperatura del aire y de la superficie del mar. Los datos muestran una tendencia al calentamiento durante las últimas décadas que, según los investigadores, podría haber añadido presión ambiental sobre la especie.

El estudio no demuestra, sin embargo, que el cambio climático sea la causa única de la desaparición de las poblaciones. Los propios autores consideran necesarios experimentos específicos sobre el estrés térmico antes de alcanzar una conclusión inequívoca.

El escenario descrito es multifactorial: intervienen la recolección histórica, la fragmentación de las poblaciones, su escasa abundancia y los posibles cambios ambientales. Una revisión científica publicada en 2025 también señala que todavía existen importantes lagunas sobre la reproducción de estas lapas y su respuesta ante los cambios futuros del océano.

Una lapa genéticamente distinta entre Canarias y las Islas Salvajes

La lapa majorera también se encuentra en las Islas Salvajes, pertenecientes al archipiélago portugués de Madeira. Esta presencia no significa, sin embargo, que la posible desaparición de la población de Fuerteventura quedase compensada.

Un estudio genético publicado en 2022 en Conservation Genetics identificó diferencias entre los ejemplares de Fuerteventura y los de las Islas Salvajes. La población canaria representa, por tanto, una unidad biológica diferenciada cuya desaparición supondría una pérdida propia de diversidad genética.

Otros trabajos sobre el complejo Patella candei en la Macaronesia han confirmado que sus poblaciones no forman un conjunto homogéneo e intercambiable. Esta particularidad obliga a extremar la cautela ante posibles traslados de ejemplares entre territorios.

Salvar la lapa majorera mediante cría y reintroducción

El nuevo estudio propone explorar el cultivo en laboratorio de ejemplares procedentes de Fuerteventura y su posterior reintroducción en el medio natural. Los investigadores recomiendan priorizar zonas con condiciones oceanográficas similares a las del sur de Jandía, donde permanece la última población canaria conocida.

La reproducción asistida todavía requiere ampliar el conocimiento científico, aunque ya existen investigaciones experimentales sobre la maduración de ovocitos y la fertilización de Patella candei.