Ambos cabildos han difundido un manifiesto contrario a las ZAR, por favorecer la implantación rápida de proyectos eólicos y fotovoltaicos que afectan al paisaje, al territorio y al modelo de desarrollo insular. Proponen como alternativa el uso en primer lugar de cubiertas y zonas ya urbanizadas.
Los cabildos de Lanzarote y Fuerteventura han rechazado de forma conjunta y de manera contundene el modelo de Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR) impulsado por la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, al considerar que resulta incompatible con la realidad territorial, ambiental y paisajística de ambas islas. En un manifiesto firmado por los presidentes insulares, Oswaldo Betancort y Lola García (CC), ambas instituciones sostienen que la transición energética no puede hacerse “a costa de la degradación del territorio ni del paisaje insular”.
Ambos cabildos consideran que la filosofía de las ZAR, basada en la aceleración administrativa de grandes instalaciones energéticas, ha generado una creciente preocupación social al percibirse como una vía que podría favorecer la implantación rápida de proyectos en suelo rústico, con afecciones directas sobre el paisaje, el territorio y el modelo de desarrollo insular. En su manifiesto, ambas corporaciones recalcan que Lanzarote y Fuerteventura han construido históricamente su identidad sobre la preservación de sus valores naturales y recuerdan que ambas islas son Reserva de la Biosfera.
El pronunciamiento llega después de que el consejero regional Mariano Hernández Zapata (PP) hubiera presentado las ZAR como una herramienta para ordenar la implantación de renovables, delimitar dónde se puede y dónde no se puede desarrollar este tipo de proyectos y reducir el uso de los procedimientos extraordinarios del 6 bis.
En una entrevista con Fuerteventura Digital, Zapata llegó a definir las ZAR como “la verdadera vacuna, el auténtico antídoto” frente a esos expedientes, y aedelantó el trabajo avanzado en Lanzarote en colaboración con el Cabildo.
Antes de dar a conocer el manifiesto conjunto, este lunes 16 de marzo, el Cabildo de Fuerteventura había mantenido una una postura más beligerante frente a las ZAR y en general frente a la política de autorizaciones de energías renovables desde el Gobierno de Canarias, no así el cabildo conejero, que hasta ahora había colaborado con Transición Ecológica en el desarrollo del protocolo de las ZAR.
Las renovables, mejor en cubiertas
En su manifiesto, los dos cabildos insisten en que la implantación de renovables debe priorizar las cubiertas e infraestructuras ya existentes, en línea con la normativa autonómica vigente. La Ley 6/2022 de cambio climático y transición energética de Canarias sigue siendo la norma marco en esta materia, y la regulación del sector eléctrico canario fue objeto de una refundición y modificación publicada en el BOC en junio de 2024.
Lanzarote y Fuerteventura reclaman que antes de ocupar nuevo suelo se determine con estudios objetivos el potencial real de implantación en techos, cubiertas e instalaciones ya construidas, así como el grado de aprovechamiento actual de esas superficies. Además, piden que cualquier proyecto que finalmente deba desarrollarse en suelo se someta a criterios “extremadamente restrictivos” de protección del paisaje y el territorio.
El manifiesto también expresa una “profunda preocupación” por la supresión, según denuncian ambas corporaciones, de la evaluación ambiental para determinados proyectos ubicados en ZAR tras un decreto aprobado en enero de 2026. Por ello, solicitan al Parlamento de Canarias que restituya la obligatoriedad de esa evaluación para todos los proyectos de energías renovables que se pretendan implantar en estas zonas. El Gobierno canario, por su parte, venía defendiendo desde 2024 la delimitación de las ZAR como una fórmula para ordenar el despliegue renovable con base territorial e insular.
Ambos cabildos reclaman además recuperar plenamente su capacidad de decisión en la planificación energética del territorio y sostienen que deben ser las instituciones insulares las que tengan la última palabra en la autorización territorial de cualquier proyecto renovable que se implante en sus respectivas islas. El posicionamiento conjunto concluye con una petición al Gobierno de Canarias para abrir un proceso de reflexión, diálogo institucional y planificación compartida que permita diseñar un modelo energético adaptado a la singularidad de Lanzarote y Fuerteventura.
Tres mil héctarias de renovables en Lanzarote
En, julio de 2025, Betancort y Zapata comparecieron para explicar el protocolo de las ZAR. Entonces, el Gobierno adelantó que la superficie calificada como apta dentro de la propuesta de ZAR sería una bolsa de 3.163,89 hectáreas. Esto equivale a un 3,75 % del total de la isla, y la nota del ejecutivo aclaró en ese momento que para conseguir los objetivos de descarbonización en 2030, sería suficiente con una ocupación del 0,23% de la superficie total de la isla.
Zapata presentó las ZAR como el “antídoto” al 6 bis
En mayo de 2025, el consejero Mariano Hernández Zapata visitó Fuerteventura para defender públicamente las Zonas de Aceleración de Renovables como una herramienta para ordenar el despliegue energético y reducir el uso del artículo 6 bis en proyectos de renovables. En declaraciones a Fuerteventura Digital, aseguró que Lanzarote sería “la primera isla” en tener aprobadas esas zonas y las definió como “la verdadera vacuna, el auténtico antídoto ante esos 6b que se están haciendo para energías renovables”.
En esa misma entrevista, Zapata explicó que en Lanzarote el proceso partía de un trabajo previo del Cabildo, que había venido desarrollando una ordenanza para la ordenación de las energías renovables, y sostuvo que el Gobierno había cruzado esa información con criterios de biodiversidad y protección ambiental para elaborar los mapas de delimitación. Sobre Fuerteventura, señaló que se habían mantenido “más de una docena de reuniones de trabajo” para avanzar en la definición de esas zonas y vinculó ese proceso al Plan Territorial Especial que tramita el Cabildo.
Frente a ese planteamiento, los cabildos de Lanzarote y Fuerteventura sostienen ahora que el modelo ZAR no puede imponerse desde una lógica de aceleración administrativa y que cualquier avance en renovables debe quedar subordinado a la planificación insular, al respeto al paisaje y a la capacidad de decisión de las administraciones locales.
El conflicto de las renovables con el territorio y la gente
A lo largo de los últimos años, Fuerteventura ha vivido una fuerte contestación social e institucional a numerosos proyectos fotovoltaicos y eólicos por cuestiones como la ocupación de suelo rústico fuera de planeamiento, su cercanía con viviendas y núcleos poblados, o por el impacto paisajístico que conllevan estas instalaciones. Fuerteventura se encuentra además desprovista de normas claras, pues a fecha de publicación de este artículo continúa en fase de redacción el Plan Territorial Especial energético.
Por eso no aparece la zonificación de Fuerteventura en la información territorial del Gobierno de Canarias.
A continuación, se reproduce al completo el manifiesto conjunto de los cabildos de Fuerteventura y Lanzarote.
MANIFIESTO CONJUNTO DE LOS CABILDOS DE LANZAROTE Y FUERTEVENTURA EN RELACIÓN A LAS ZONAS DE ACELERACIÓN DE RENOVABLES (ZAR)
El presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, y la presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García, desean manifestar lo siguiente:
El Cabildo de Lanzarote y el Cabildo de Fuerteventura rechazan frontalmente el modelo de Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR) y reclaman una transición energética compatible con la protección del territorio insular.
Ante el debate público suscitado en ambas islas en relación con las denominadas Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR), impulsadas por la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, los Cabildos de Lanzarote y Fuerteventura desean trasladar a la opinión pública su posicionamiento firme y compartido en defensa del territorio, del paisaje y de un modelo de transición energética adaptado a la singularidad de ambas islas.
La publicación inicial de los mapas de delimitación de estas zonas ha generado una creciente preocupación social en Lanzarote y Fuerteventura, al percibirse por amplios sectores de la ciudadanía como un planteamiento que podría favorecer una implantación acelerada de grandes instalaciones energéticas en suelo rústico, con afecciones directas sobre el paisaje, el territorio y el modelo de desarrollo insular.
Ambos cabildos consideran que la filosofía que inspira las ZAR —basada en la aceleración administrativa para la implantación de grandes proyectos energéticos— resulta incompatible con la realidad territorial, ambiental y paisajística de Lanzarote y Fuerteventura, dos islas que históricamente han construido su identidad y su modelo de desarrollo sobre la preservación de su paisaje, su patrimonio natural y su equilibrio territorial.
Lanzarote y Fuerteventura comparten una conciencia ambiental profundamente arraigada, fruto de décadas de políticas públicas y de compromiso social orientadas a la protección del territorio. En el caso de Lanzarote, reconocida internacionalmente como Reserva de la Biosfera de Lanzarote, el paisaje constituye no solo un valor ambiental, sino también cultural, económico y social que ha sido cuidadosamente preservado por generaciones. Fuerteventura, por su parte, también declarada Reserva de la Biosfera de Fuerteventura, ha construido
igualmente su desarrollo en torno al respeto a su territorio y a sus valores naturales.
Por ello, ambos cabildos consideran que cualquier política de implantación de energías renovables en las islas debe partir de un principio fundamental: la transición energética no puede realizarse a costa de la degradación del territorio ni del paisaje insular.
Asimismo, recuerdan que el marco normativo autonómico vigente ya establece de manera clara la priorización de la implantación de energías renovables en cubiertas y edificaciones existentes. En particular, la Ley 11/1997 de Regulación del Sector Eléctrico Canario, en su redacción vigente tras el Texto Refundido publicado en el Boletín Oficial de Canarias no 123 de 25 de junio de 2024, incorpora la obligación de instalar sistemas fotovoltaicos en cubiertas de edificaciones de nueva planta o sometidas a reforma integral, así como el fomento expreso de su implantación en edificaciones ya existentes.
Del mismo modo, la Ley 6/2022 de cambio climático y transición energética de Canarias establece como principio fundamental la priorización de las energías renovables en edificaciones e infraestructuras existentes como eje central de la transición energética en el archipiélago.
En este sentido, los Cabildos de Lanzarote y Fuerteventura consideran imprescindible que, antes de plantear la ocupación de suelo para instalaciones energéticas, se realicen estudios objetivos y rigurosos que determinen el potencial real de implantación de energías renovables en cubiertas e infraestructuras ya existentes, así como el grado actual de aprovechamiento de dichas superficies en ambas islas.
Igualmente, ambas instituciones insulares defienden que cualquier desarrollo energético que eventualmente deba implantarse en suelo debe realizarse bajo criterios extremadamente restrictivos de protección del paisaje y del territorio, priorizando además modelos de titularidad pública o fórmulas que garanticen que los beneficios económicos derivados de la producción energética permanezcan en las islas y reviertan directamente en la sociedad insular.
Asimismo, los dos cabildos expresan su profunda preocupación por la decisión adoptada por el Gobierno de Canarias mediante decreto aprobado en enero de 2026, por la que se eliminó la evaluación ambiental para determinados proyectos de energías renovables ubicados en Zonas de Aceleración de Renovables.
Ambas instituciones consideran que suprimir la evaluación ambiental en territorios insulares con una elevada sensibilidad paisajística y ambiental
constituye un grave retroceso en las garantías de protección del territorio. Por este motivo, el Cabildo de Lanzarote y el Cabildo de Fuerteventura solicitan formalmente al Parlamento de Canarias que restituya la obligatoriedad de la evaluación ambiental para todos los proyectos de energías renovables que se pretendan implantar en Zonas de Aceleración de Renovables, garantizando así que cualquier actuación sea analizada con el rigor técnico y ambiental que exige la protección del territorio insular.
Del mismo modo, ambos cabildos consideran imprescindible que las instituciones insulares recuperen plenamente su capacidad de decisión en la planificación energética del territorio. En este sentido, Lanzarote y Fuerteventura defienden de forma clara y contundente que sean los cabildos insulares quienes tengan la última palabra en la autorización territorial de cualquier proyecto de energías renovables que pretenda implantarse en sus respectivas islas, en coherencia con sus competencias en materia de ordenación territorial, paisaje y planificación insular.
Ninguna política de aceleración administrativa puede situarse por encima de la protección del territorio ni de la capacidad de decisión de las instituciones insulares, que son quienes conocen de forma directa la realidad territorial, social y ambiental de cada isla.
Los Cabildos de Lanzarote y Fuerteventura reiteran su compromiso inequívoco con la transición energética y con el desarrollo de energías renovables, pero insisten en que dicha transición debe llevarse a cabo desde el respeto absoluto al territorio, a la planificación insular y a la voluntad de la ciudadanía.
Por todo ello, ambas instituciones solicitan al Gobierno de Canarias la apertura de un proceso de reflexión, diálogo institucional y planificación conjunta que permita diseñar un modelo energético adaptado a la realidad territorial de Lanzarote y Fuerteventura, garantizando que la lucha contra el cambio climático se desarrolle de forma compatible con la preservación del paisaje, que constituye uno de los principales patrimonios de ambas islas.
Lanzarote y Fuerteventura reiteran así su posición: sí a las energías renovables, pero no a costa del territorio.

