El Plan de Control y Erradicación de la Diocalandra frumenti que ejecutan el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Lanzarote ha permitido inspeccionar 80.666 palmeras en Lanzarote y La Graciosa y aplicar 8.915 tratamientos fitosanitarios solo en 2025, una estrategia iniciada en septiembre de 2023 frente a una de las principales amenazas del palmeral canario.
La Diocalandra frumenti, también conocida como "picudín" o "picudo de las cuatro manchas", está considerada una de las principales amenazas para las palmeras en Canarias.
Las actuaciones en Lanzarote incluyen tratamientos mediante endoterapia y pulverización, instalación de trampas con atrayentes y acciones de coordinación con los ayuntamientos, además de formación y sensibilización social, en el marco de un plan que ejecuta la empresa pública GMR Canarias.
Este despliegue de grandes dimensiones, valorado en 4 millones de euros, contrasta con la situación en Fuerteventura, donde el Cabildo, por boca del vicepresidente insular, Blas Acosta, reclamó en 2025 al Gobierno de Canarias un plan de control y erradicación específico, similar al desarrollado en Lanzarote, ante la presencia constatada de la Diocalandra frumenti en distintos palmerales de la isla majorera.
Los datos apuntan ya un descenso de insectos adultos en el palmeral de Lanzarote
En nota del ejecutivo de este lunes, 30 de diciembre, el plan de control de Lanzarote se presentó como una referencia para otras islas afectadas por la especie invasora. El consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano H. Zapata, señaló que el plan permite hacer frente a amenazas graves para el patrimonio natural mediante la coordinación institucional y una estrategia que incorpora formación, divulgación y participación social. En la visita estuvo también el presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort.
Según la Consejería de Transición Ecológica y Energía, los primeros resultados reflejan un descenso en la presencia de ejemplares adultos del insecto, informó la Consejería de Transición Ecológica en este comunicado.
Fuerteventura pidió medidas similares y anunció un estudio en 2025
Desde la Corporación insular majorera, en el momento de conocerse el plan para Lanzarote, pidieron desde marzo de 2025 extender este tipo de acciones a otras islas también afectadas, como es el caso de Fuerteventura.
El vicepresidente insular, Blas Acosta, reclamó entonces al Gobierno de Canarias el mismo nivel de implicación que en Lanzarote, cuyo plan está dotado con 4 millones de euros.
La petición se produjo tras la instalación de trampas de feromonas en el palmeral de Madre del Agua, dentro de una experiencia piloto impulsada por el programa insular ‘Fuerteventura, bonita por naturaleza’.
La actuación permitió iniciar un monitoreo de la presencia de la plaga en este enclave natural, situado entre los municipios de Pájara y Betancuria, con el objetivo de obtener datos que avalen la necesidad de una intervención a mayor escala. Desde el Cabildo se subrayó entonces que la supervivencia del palmeral majorero depende de la implicación coordinada de todas las administraciones y de la puesta en marcha de un plan específico para la isla.
Tres meses después, en junio de 2025, el Cabildo de Fuerteventura anunció la puesta en marcha de un estudio de diagnóstico del palmeral insular, encargado a la misma empresa pública, GMR Canarias, con el objetivo de conocer el alcance real de las plagas que afectan a la palmera canaria, y de modo especial respecto a la Diocalandra frumenti.
El trabajo pretende cuantificar el daño acumulado en los palmerales de la isla, analizar otros factores de riesgo como la hibridación o los problemas de regeneración natural, y estimar el coste económico de un futuro plan de conservación. Según datos manejados por la institución insular, Fuerteventura contaría con en torno a 86.000 ejemplares de palmera canaria, muchos de ellos repartidos entre suelo rústico, espacios naturales, áreas urbanas y terrenos privados.
La plaga en Fuerteventura puede ser de grandes dimensiones
En el momento de publicarse este artículo, ha trascendido que la plaga de la Diocalandra en Fuerteventura puede alcanzar grandes dimensiones, afectando hasta al 75% de los ejemplares del palmeral majorero, según Diario de Fuerteventura, en un artículo de su edición de enero de 2026, y citando el estudio diagnóstico de la empresa pública GMR.
Esta situación contrasta con los datos anteriores, correspondientes a un estudio del año 2011, cuando la plaga afectaba a poco más del 7% de las palmeras prospectabas. Por el momento, no han trascendido reacciones a la publicación de estos preocupantes datos por parte de las autoridades insulares.

